Supongo que es uno de esos baldes rotos que uno siempre necesita para volcar un poco de su mente corrosiva -que tal vez solo le importe a pocos- y que es un poco de vos y un poco de aquellas personas que, como perseguidoras sombras constantes, aparecen cuando la luz impacta nuestra figura, y las otras - mis preferidas - las que acompañan nuestra oscuridad con un café en la mano derecha y tu cabello en la izquierda. (tan sólo catarsis)
sábado, 24 de noviembre de 2012
Viento
Se detuvo en la montaña más alta que encontró y miró hacia abajo tratando de esquivar ese sentimiento barato que -mezclado con superficialidad- calmaba sus ansias de poder. Daba vueltas sobre si mismo dejando rastros circulares en una tierra seca, oxidada, roja. El viento contemplaba su figura cálida aunque no podía ver su rostro manchado enteramente por orgullo. Varias alas de tonos grisáceos se deshacían a su alrededor al ser golpeados por voces de sopranos dramáticas y jóvenes tenores cantando canciones de cuna simples pero con varios tonos graves difíciles de alcanzar. El mundo daba vueltas en sus ojos y dentro de él. El cielo no era más que una constelación vacía que se movía frenéticamente hacia un lado, a toda velocidad. No era más que un lienzo irresponsable que no dejaba de moverse, que se permitía rayarse así mismo con lineas rectas -blancas- que con cada giro iba cambiando de posición, pero siempre desde el mismo punto de partida. El viento quiso acompañarlo y se amarró a él como un barco a un muelle, dejándose llevar con la velocidad de sus vueltas. Se podía ver como alrededor de sus pies empezaban a aparecer varios hilos de aire que lo rodeaban, luego pasando a sus piernas y por fin cubriéndolo por completo, tan ácido, tan calmo, tan sarcástico que empezó siendo un grito de guerra y terminó siendo la guerra. El cielo se oscureció tapando cada una de las estrellas, los arboles comenzaban a alabarlos con sutiles movimientos repetitivos. Él, incrédulo, alzó sus manos hacia sus lados, simulando un vuelo que lo hizo flotar varios metros dentro del largo gusano de viento. Sus ojos cerrados parecían no querer abrirse y ya se ubicaba a varios metros del suelo, tantos que podría ver las nubes teñidas con la luz de la luna -que apenas se podía asomar entre ellas- alejándose. Varios relámpagos acompañaban su baile aéreo interminable, paradójica forma de cambiar su personalidad tenía, paradójica forma de ver sin ver, tenía. Alguna vez en alguno de sus sueños olvidó como volar en el plano físico. Fue ahí cuando empezó a desaparecer su materia y se volvió invisible ante ojos humanos, fue ahí cuando empezó a absorberlo todo. Llegaban a él todo sentimiento imperfecto derivado del amor, llegaba todo lo que de forma innata se le ofreció al hombre como arma blanca. Cuando se sintió satisfecho se cerró a sí mismo, bajo los brazos que erguidos acompañaban los bordes de aquél tornado y lentamente empezó a bajar la velocidad de sus giros, empezó a verse una vez más, comenzó a caer mientras el gusano se abría y todo se convertía en silencio. Tardó varios minutos en caer, lo suficiente para que despertara y pidiera un deseo ya con los ojos abiertos. Todos esperaban el momento de la caída y su efecto, pero solo dejó un pequeño agujero en la tierra al golpear su cuerpo en aquella cima fracturada. Un agujero de donde comenzó a emanar agua pura, que en forma de cascada, lloró por siempre purificando al mundo y renaciendo en la mirada de cada recién nacido.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Sonidos
Entonces se detiene, en medio de todos, en medio de ella, en medio de si mismo. Grita llamando su atención pero -afónico- decide quedar callado e intentarlo nuevamente en otra ocasión. Sobrestima sus sentidos e imagina una figura crepuscular frente a él que cuan falso reflejo extraído de memorias opacas, baila al compás de notas de piano. La madrugada se expresaba, se olía y se escuchaba, porque la presencia si es presencia lo inquieta, lo sacude y lo derrite, ofreciéndose luego como trago.
Se derrumba ante un cataclismo material humano, encadenando siempre su alma a la vida que ahora comparte y -como espejismo- parece siempre haber estado allí. Ella confunde las paralíticas formas que la razón transforma y se deja llevar por una brisa gélida que nada tiene que ver con su interior. Rompe el silencio con el sonido de una voz acelerándose, apresurando su tempo de forma paulatina y esquiva, pero singular, única, sobre todo única. Su caminar, afable caminar, deja como vestigio sangre mezclada con acrílicos multicolores -aunque se mantenga sepia nada lo está en sus polos, nada decae en sus horizontes-. Desde lo más alto del precipicio acompañada del alma de aquél, que si bien no se conocía con la suya ya lo hacían desde antes que pudieran contemplarse. La tiene, en sus brazos, deteniéndola, apartándola, alejándola, acercándola. Pero se limita a mirarla, impávido ante el ser, porque las lagrimas suelen transformarse en arte (conformando un nuevo vos, pulído y pigmentado) y los amores en sonetos vacíos que tan bien se reflejan en la boca de ella. Sacudiendo el Olimpo con sus manos derrocha ambrosía sobre su espíritu antiguo, sobre su alma cansada, su rostro otoñal que tanto la caracteriza. Apolos y Artemisas sollozando en rincones, materializando cascadas segmentarias que se dividen de acuerdo a su estado de animo. Formando nubosas alejadas las cuales servirán de refugio en época de hambruna, busca impaciente la perfección cuando siempre la tuvo en sus manos. El calor de sus labios anestésicos le impiden decir lo que siente frente a la unión predicha aunque puede demostrarlo, sentirlo y admirarlo porque -por más extraño que parezca- ella es sus alas teñidas de un índigo profundo en un mundo de cristal que ahora lleva su rostro grabado en cada rincón, que ahora acompaña su figura, otorgándole un concierto infinito a su ancestral corazón. Él Suele preguntarle como se sientes mientras un presuntuoso brillo se vá creando en las pupilas de aquella que -aunque dilatadas- lo miran pidiéndole ayuda de una forma particular. Se siente libre de seguir sus rastros bohemios, de responder con acordes sencillos unas notas deliciosas que lo penetran subcutaneamente. Ella fiel misterio eclipsado, ella un todo teatralizado en él, ella regalando su sangre al universo, él besándola insaciablemente, ellos desvaneciéndose con cautela, transformándose en sonidos, recordando a un piano desvelado en una madrugada silenciosa.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Tic-Tac
*Camina de un lado a otro, mira dirigiéndose a muchos sitios de la habitación. Parece estar ansioso y a la vez enojado. Se detiene en seco y mira fijo*
- Tic, Tac. Tic, Tac. Tic, Tac. Tic... ¿No les molesta a la gente? ¿No se sienten abrumados por ese infinito palpitar del tiempo? Yo si, me ciega, me enloquece. El simple hecho de saber que jamás esas agujas pararán de moverse me vuelve loco. Pero no es lo único que me saca de quicio, no. Cuando la canilla queda abierta y caen de ella repetidas gotas, una, y otra, y otra vez, o cuando los nenes de la vuelta vienen a jugar cerca de casa y golpean sistemáticamente mi pared con su pelota, una, y otra, y otra vez, o peor aún, cuando un pájaro se acerca a mi ventana y se pone a cantar sin pausa, no es feliz ¿Por que canta? Es que no tiene nada que hacer... y simula. Yo... yo sí tengo algo que hacer, por eso me molesta. ¡porque espero y no me dejan pensar!
Vos sos la única persona que me entiende Boddah sabes escuchar, ¿Alguna vez te lo dijeron? Me siento libre cuando te hablo, en parte sos como mi reflejo, aunque mudo, que me mira constante e infinito. Aunque a veces me da la impresión que estás ido de vos, mirándome con ojos inexpresivos como si tu alma no estuviera en tu cuerpo, hasta que *grita* ¡te grito! *baja la voz* y me miras con atención nuevamente. Olvidé el día que te conocí, solo recuerdo que estabas vestido de negro y tenias un cómico sombrero que me recordaba mucho a las películas de crímenes, parecía que te estabas ocultando de alguien, como un espía, temeroso. Después te cambiaste y te pusiste lo que ahora llevás puesto. Te queda bien el rojo. Me gusta ese color. Me gusta como te queda. Me recuerdan a los atardeceres de verano cuando el sol sangra su vuelta. ¿Estás enamorado?... ¿Estuviste enamorado?... bueno supongo que no querés hablar de ello, ¿cierto? Tranquilo, te entiendo. También sufrí por amor, todos sufrimos por amor y sabes, es mucho más doloroso que cualquier herida cortante, o cualquier quemadura en la piel, porque cuando a uno lo hiere alguien que ama la herida no es en el cuerpo, claro, es en el Alma. Y aquellos cortes no cicatrizan nunca amigo mio. Muchas veces se maquillan, pero siempre están, como el aire.
Hace tiempo conocí a una persona... cuando caminaba por la plaza una tarde de marzo, lluviosa. Te preguntarás que hacia en la plaza un día de lluvia. Nada. Solo disfrutaba ver el caminar de las personas. Como la lluvia golpeaba en ellas. Miraba sus rostros y visualizaba como serán sus vidas. ''Cada persona es un mundo'' decía siempre mi abuela, y eso me hacia eco en la cabeza.
Hasta que, de pronto, mi cuerpo se paralizó al verla, tan perfecta, tan sublime, corriendo saltando charcos sin paraguas. Me acerqué a ella y le ofrecí el mio. Sonrió. y yo también lo hacia, pero su sonrisa era diferente, la mía era superficial. Así fue como nos conocimos, una mañana lluvia se marzo.
*Empieza a caminar* Ella era diferente , ella me hacia sentir vivo. Creo, creo que estaba enamorado, estoy, estaba, estoy *Se sienta y mira hacia el piso* Helena. *levanta la mirada risueño* Va a volver, me lo dijo, ¡Sí ella! ¿Por que me miras así? ¿No crees en su palabra? ¡Ella jamás me mintió! además nunca lo haría, no se le miente a la gente que se ama ¿sabes? *silencio* Yo nunca te miento, aunque no te amo, te aprecio, porque me escuchas siempre y nunca me juzgas, esa es una virtud que me gustaría tener Boddah. Ahora que lo pienso, cualquier persona querría estar contigo... *se entusiasma* ¡sí, cualquiera! *A Boddah aunque su voz parece neutra mira desafiante* Bueno, excepto Helena claro, jamás te querría, sin ofender, ella solo me ama a mí. *pensativo* ¿Me pregunto donde estará y por que no volvió como dijo? Algo la retrasó, sí.
La última vez que la ví tenia un vestido floreado, como siempre tenia el pelo suelto como tanto me gusta... y... una sonrisa que me recordaba a las teclas de los pianos. Su voz era melodiosa, hasta cuando se enojaba conmigo, *lo dice entre risas* yo solo podía quedarme estupefacto ante su presencia, la cual me daba vida, como una marioneta sin corazón. Ella era el mio, era el de los dos. Hasta que se marchó, se esfumó, desapareció entre la multitud... aunque no me preocupé hasta ahora, que ya pasaron 5 años desde que partió, o tal vez fueron dos o tres semanas, o quizás un par de horas. Da igual porque todavía no llega.*silencio, hace gestos con las manos como si tuviera una batuta* ¿Escuchas? Tic, Tac. Tic, Tac. Tic, Tac. Tic... odio ese sonido, lo odio con pasión, me enervan la sangre, la poca que circula sin ella presente. Aunque para calmar mis ganas de destruirlo todo, suelo visualizarla en mi mente mientras escucho el reloj, y me imagino... *Lo dramatiza* me imagino que cada Tic es un paso de su pierna izquierda y cada Tac uno de su derecha, caminando, viniendo hacia casa, hacia mí. *silencio* ¿Loco? No estoy loco, estoy cegado ante todo, estoy cegado ante ella, ante vos. Vos que estabas con ella cuando llegué. ¿Qué? Vos... Vos eras el hombre vestido de negro, eras vos el que besaba a mi helena a mis espaldas ¡Y en mi propia casa! Ustedes no me vieron llegar, menos me escucharon, estaban muy ocupados, muy ocupados. ¡Como cambian las cosas cuando la rutina se modifica... cuando llegás temprano de trabajar! ¿No? entonces fuí y tomé el arma que heredé de mi padre, fuí hasta la cocina donde estaban y gritando mi odio ¡te disparé! Y te vestí de rojo... y la vestí de rojo... pero ella se fué, gritando. Pero con su vestido primaveral blanco manchado en sangre. ¡No era un vestido floreado, era blanco!
*Algunos segundos de silencio hasta que escucha ruidos en la entrada* ¿Helena? ¡Helena! ¡Es Helena! *sale corriendo y abre la puerta* No... vos no sos helena. ¡Helena! ¡¿Dónde estás helena?! *la vé* Helena diles que no soy mala persona, Diles que no hice nada malo *cae hacia atrás, y se arrastra, alejándose* *la mira a helena nuevamente*
¡NO SE LE MIENTE A LA GENTE QUE SE AMA, NO SE LE MIENTE A LA GENTE QUE SE AMA!
Se cierra el telón
- Tic, Tac. Tic, Tac. Tic, Tac. Tic... ¿No les molesta a la gente? ¿No se sienten abrumados por ese infinito palpitar del tiempo? Yo si, me ciega, me enloquece. El simple hecho de saber que jamás esas agujas pararán de moverse me vuelve loco. Pero no es lo único que me saca de quicio, no. Cuando la canilla queda abierta y caen de ella repetidas gotas, una, y otra, y otra vez, o cuando los nenes de la vuelta vienen a jugar cerca de casa y golpean sistemáticamente mi pared con su pelota, una, y otra, y otra vez, o peor aún, cuando un pájaro se acerca a mi ventana y se pone a cantar sin pausa, no es feliz ¿Por que canta? Es que no tiene nada que hacer... y simula. Yo... yo sí tengo algo que hacer, por eso me molesta. ¡porque espero y no me dejan pensar!
Vos sos la única persona que me entiende Boddah sabes escuchar, ¿Alguna vez te lo dijeron? Me siento libre cuando te hablo, en parte sos como mi reflejo, aunque mudo, que me mira constante e infinito. Aunque a veces me da la impresión que estás ido de vos, mirándome con ojos inexpresivos como si tu alma no estuviera en tu cuerpo, hasta que *grita* ¡te grito! *baja la voz* y me miras con atención nuevamente. Olvidé el día que te conocí, solo recuerdo que estabas vestido de negro y tenias un cómico sombrero que me recordaba mucho a las películas de crímenes, parecía que te estabas ocultando de alguien, como un espía, temeroso. Después te cambiaste y te pusiste lo que ahora llevás puesto. Te queda bien el rojo. Me gusta ese color. Me gusta como te queda. Me recuerdan a los atardeceres de verano cuando el sol sangra su vuelta. ¿Estás enamorado?... ¿Estuviste enamorado?... bueno supongo que no querés hablar de ello, ¿cierto? Tranquilo, te entiendo. También sufrí por amor, todos sufrimos por amor y sabes, es mucho más doloroso que cualquier herida cortante, o cualquier quemadura en la piel, porque cuando a uno lo hiere alguien que ama la herida no es en el cuerpo, claro, es en el Alma. Y aquellos cortes no cicatrizan nunca amigo mio. Muchas veces se maquillan, pero siempre están, como el aire.
Hace tiempo conocí a una persona... cuando caminaba por la plaza una tarde de marzo, lluviosa. Te preguntarás que hacia en la plaza un día de lluvia. Nada. Solo disfrutaba ver el caminar de las personas. Como la lluvia golpeaba en ellas. Miraba sus rostros y visualizaba como serán sus vidas. ''Cada persona es un mundo'' decía siempre mi abuela, y eso me hacia eco en la cabeza.
Hasta que, de pronto, mi cuerpo se paralizó al verla, tan perfecta, tan sublime, corriendo saltando charcos sin paraguas. Me acerqué a ella y le ofrecí el mio. Sonrió. y yo también lo hacia, pero su sonrisa era diferente, la mía era superficial. Así fue como nos conocimos, una mañana lluvia se marzo.
*Empieza a caminar* Ella era diferente , ella me hacia sentir vivo. Creo, creo que estaba enamorado, estoy, estaba, estoy *Se sienta y mira hacia el piso* Helena. *levanta la mirada risueño* Va a volver, me lo dijo, ¡Sí ella! ¿Por que me miras así? ¿No crees en su palabra? ¡Ella jamás me mintió! además nunca lo haría, no se le miente a la gente que se ama ¿sabes? *silencio* Yo nunca te miento, aunque no te amo, te aprecio, porque me escuchas siempre y nunca me juzgas, esa es una virtud que me gustaría tener Boddah. Ahora que lo pienso, cualquier persona querría estar contigo... *se entusiasma* ¡sí, cualquiera! *A Boddah aunque su voz parece neutra mira desafiante* Bueno, excepto Helena claro, jamás te querría, sin ofender, ella solo me ama a mí. *pensativo* ¿Me pregunto donde estará y por que no volvió como dijo? Algo la retrasó, sí.
La última vez que la ví tenia un vestido floreado, como siempre tenia el pelo suelto como tanto me gusta... y... una sonrisa que me recordaba a las teclas de los pianos. Su voz era melodiosa, hasta cuando se enojaba conmigo, *lo dice entre risas* yo solo podía quedarme estupefacto ante su presencia, la cual me daba vida, como una marioneta sin corazón. Ella era el mio, era el de los dos. Hasta que se marchó, se esfumó, desapareció entre la multitud... aunque no me preocupé hasta ahora, que ya pasaron 5 años desde que partió, o tal vez fueron dos o tres semanas, o quizás un par de horas. Da igual porque todavía no llega.*silencio, hace gestos con las manos como si tuviera una batuta* ¿Escuchas? Tic, Tac. Tic, Tac. Tic, Tac. Tic... odio ese sonido, lo odio con pasión, me enervan la sangre, la poca que circula sin ella presente. Aunque para calmar mis ganas de destruirlo todo, suelo visualizarla en mi mente mientras escucho el reloj, y me imagino... *Lo dramatiza* me imagino que cada Tic es un paso de su pierna izquierda y cada Tac uno de su derecha, caminando, viniendo hacia casa, hacia mí. *silencio* ¿Loco? No estoy loco, estoy cegado ante todo, estoy cegado ante ella, ante vos. Vos que estabas con ella cuando llegué. ¿Qué? Vos... Vos eras el hombre vestido de negro, eras vos el que besaba a mi helena a mis espaldas ¡Y en mi propia casa! Ustedes no me vieron llegar, menos me escucharon, estaban muy ocupados, muy ocupados. ¡Como cambian las cosas cuando la rutina se modifica... cuando llegás temprano de trabajar! ¿No? entonces fuí y tomé el arma que heredé de mi padre, fuí hasta la cocina donde estaban y gritando mi odio ¡te disparé! Y te vestí de rojo... y la vestí de rojo... pero ella se fué, gritando. Pero con su vestido primaveral blanco manchado en sangre. ¡No era un vestido floreado, era blanco!
*Algunos segundos de silencio hasta que escucha ruidos en la entrada* ¿Helena? ¡Helena! ¡Es Helena! *sale corriendo y abre la puerta* No... vos no sos helena. ¡Helena! ¡¿Dónde estás helena?! *la vé* Helena diles que no soy mala persona, Diles que no hice nada malo *cae hacia atrás, y se arrastra, alejándose* *la mira a helena nuevamente*
¡NO SE LE MIENTE A LA GENTE QUE SE AMA, NO SE LE MIENTE A LA GENTE QUE SE AMA!
Se cierra el telón
viernes, 26 de octubre de 2012
Juguetes
Fuiste mejor que yo desde que abriste los ojos, desde el primer momento, a partir de tu primer bocanada de aire viciado después de un grito de angustia. Naciste con alas tan grandes como tu imaginación, aunque invisibles a los ojos e imposibles de tocar. Volabas con solo cerrar los ojos, te divertías en tu placenta exterior alejado absolutamente de la oscuridad. Los objetos de tu alrededor podían ser lo que quisieses: no importan los detalles cuando amas algo. Eras superior a todos, y no lo sabías. Más sabio que ninguno y apenas balbuceabas tristes monosilavos incomprensibles.
Escuchabas sonar la caja de juguetes como una musical, el miedo y la inseguridad estaban en un segundo plano, esos que son opacados por el primero, a los cuales no puedes apartarle la vista. Corrías incansablemente sin soltar la mano de tus amigos imaginarios, te aconsejaban, te protegían. Manipulabas tu realidad de una forma tan real que sin querer solías cambiar el destino con tus sutiles manos diminutas. Asombrado abrías los ojos a lo desconocido -te interesabas demasiado aunque no lo entendías-.
Todo era hermoso a tu alrededor, a lo que le mostrabas una sonrisa despreocupada para luego continuar con tus infinitos juegos de colores.
Eras vos, siempre lo fuiste, en tus ojos se materializaba tu realidad. Eras vos, eras el reflejo de tu alma pura y solemne, que brillaba como amatista frente todos. Eras vos y nadie más. Y eras perfecto así, nunca deberías haber cambiado nada, y aunque conserves gran parte de lo que fuiste, estás siendo corrompido, y es que al crecer uno lo hace -triste e inevitablemente-, porque el objetivo máximo de la existencia es conservar por siempre lo que desde el principio se nos fue enseñado y luego con el tiempo olvidando o no, pero si no fue así, repartirlo continuamente para que al final del capitulo de nuestras vida podamos gritar a viva voz que lo hicimos, que llevamos el cielo a la tierra, como el primer día, desde el primer día.
¿Te das cuenta por que todo bebe nace llorando? Por mi, por todos, pero no por vos, estás a tiempo de volver. No vendas tus alas, extiéndelas y vuela sobre mi, porque fuí vos, porque soy tu reflejo.
domingo, 14 de octubre de 2012
Grito
Me derrito implacable entre tu figura y la muchedumbre. El silo roto muestra sin cesar los secretos humanos guardados con llave, y la luna -sorprendida- rueda formando círculos en los campos de trigo, firmando su nombre en la tierra, riendo en la cara de fabricas inhumanas.Tormentos clandestinos, que te persiguen, te acosan, te dejan plantando sobre las mas alta montañas de cenizas y el viento -cantando- sucumbe impávido sobre todos, sí, también sobre mi. El yo castigado por el yo, calmando la superficialidad continua.
Nadie en este mundo comprenderá jamás la tierra ni sus objetivos, nadie conocerá jamás la mente de otra persona en su totalidad, sobre todo la tuya, la mía, sobre todo la mía.
Mi corazón un cubo de hielo. Arrastro mis piernas sobre la arena, deshidratado cierro los ojos transformando la realidad en una mentira. Ideologías confusas que penetran mentes parasitarias, apagando fuegos fatuos que luego seguirán viviendo dentro del vencedor.
La figura percudida, tu mirada trasparente y la vida que se mese como un bebe y grita pidiendo atención. El ego peleando con armas blancas contra sus pares, la venganza del capitán del barco sobre todos.
La capacidad infinita de provocar dolor, la luz bañándonos y nosotros ocultándonos en cajas de madera. Muchas veces la verdad modificada camina frente a la gente vestida de gala, una mente demente cayendo frente a ella, vengando y engañando, milagros peculiares que tanto abrigan.
Y sigue gritando contorsionándose hasta las lagrimas. Los oídos tapados con varios montículos de azúcar continúan sordos. Continúan sordos. Continuas Sordo. Continúo Sordo, aunque comienzo a escuchar un leve zumbido que me recuerda tu voz.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Amnesia
viernes, 21 de septiembre de 2012
Teatro
''La escena ha terminado'' me dijo y miraba directamente mis ojos. Yo los tenia húmedos, aunque no había llorado aún. Tardé unos segundos en comprender que no era la mirada de siempre, supongo que no resolví bien la situación, solo seguí mirándola desde arriba del escenario -con un rostro patético- parecíendo seguir interpretando ese estúpido papel. Sentí dolor, pero no ese dolor que es de uno, otro tipo, ese dolor que vá más allá del entendimiento o la razón, un dolor que se camufla en heridas imperceptibles y que ambos comparten pero que nadie es capaz de decirlo a viva voz.
Bajé despacio, haciendo un gesto a mi compañero de elenco, creo que entendió a que me refería. Me acerqué lentamente y miré su boca, -agrietada pero húmeda por las lagrimas- esa boca que tantas veces besé en sueños, o en delirios, raíz nata de mis dolencias. Toque su rostro con inmadurez, como cuando un niño da su primer beso, no sabe realmente por que lo hace, solo sabe que quiere sentir lo que sienten aquellos actores de peliculas que apenas entienden. Ella levanto su mano fria y acarició mi cabello. Podía verme reflejado en sus ojos grises, -tán similares a los míos - pero con un brillo diferente. En mi mente trataba de crear las oraciones que podría decirle, pero no lograba nada bueno como resultado. ''¿Entonces, que tienes para decirme?'' dijo y miró al suelo transformándose también en una niña, esa niña que hacia tiempo no veía. ''¿Nada, verdad?'' continuó. Sentí fieras carcomiendo mi inseguridad, dementes miradas esperando un desenlace preciso. Nada salió de mi boca, solo una lagrima caminaba por mi mejilla derecha, refrescando tal vez, mi vergüenza opresora. De pronto un ''Perdón'' salió de mí. No estoy seguro por que lo dije, apenas sabia quien era entonces. ''¿Perdón?'' me dijo y esta vez cambiando el tono de voz, volvió a ser adulta una vez más. Lamentaba mucho todo, pero no sabia que era lo que lamentaba. Una parte de mi cerebro -que parecía desconectado de mi cuerpo- estaba demasiado ocupada en aquellos seres inmóviles. Mis manos sudaban y no entendía si los ojos de ella transmitían amor o alguno de sus derivados. Tenia que actuar, sea lo que sea, pero tenia que hacer algo. Sin romper ese lazo que unía nuestras pupilas acerqué mi boca lentamente a la suya, con precaución pero decidido. Segundos antes de que mis labios tocasen los suyos cerró los ojos y una lagrima mojó de nuevo su boca -quedando entre el beso- lo que le dió un significado más dramático, tan profundo como su corazón o lo que sentía por ella o ella por mí. No sabia aún que mascara teatral estaba usando con ella, solo sabia lo que sentía cuando nos unimos formando un nuevo ser. Un nuevo ser que luego de separarse sonrió, pero no por nosotros. Creo que fue todo muy creíble. Todos se levantaron y nos aplaudieron de pié, mi mascara se agrietó y solo quedó apretar su mano y saludar al público.
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